Más solos que Carlos Gardel en su aniversario

Mierda que es bravo el abandono y débil la memoria, Morocho del Abasto. Resultaste ser exacto pasto del olvido. Marchita tu guitarra, de tiza tu sonrisa, no tenés quién te cante o te acaricie o al menos un choco que te ladre. Quedaste solo, cantor, con tu destino tanguero. Igual, no es para tanto, si al fin y al cabo, todos nos quedamos solos, un día después de la fiesta.